El periodista italo-alemán Riccardo Ehrman, reconocido por haber hecho la pregunta que precipitó la caída del Muro de Berlín, murió en Madrid en donde trabajó antes de retirarse.

En 1989, Ehrman trabajaba como corresponsal en Alemania del Este, controlada por los soviéticos, para Ansa, una agencia de noticias italiana. El 9 de noviembre de ese año, acudió a una rueda de prensa ofrecida por el portavoz del gobierno de la República Democrática Alemana (RDA), Günter Schabowski.

Ehrman hizo la última pregunta de la noche: le pidió que explicara los planes para permitir que los ciudadanos viajaran fuera de la Alemania comunista. Durante las semanas previas, los ciudadanos en Alemania oriental habían protestado en las calles exigiendo libertad de expresión y la posibilidad de poder salir del país.

Ante la insistencia del periodista, al representante soviético no le quedó más que leer la nueva política de viajes para Alemania Oriental. Mientras leía mencionó lo que, por 28 años, estuvo prohibido para el pueblo alemán: que los ciudadanos podían, por fin, salir del país sin ningún tipo de restricción. Ehrman, sorprendido, le preguntó al portavoz, cuándo iba a llevarse a cabo este nuevo mandato. De forma titubeante el delegado indicó que los viajes serían efectivos inmediatamente.

El periodista entendió automáticamente lo que las palabras del representante soviético significaban: que el Muro de Berlín iba a caer. Así que él y otro colega salieron de la sala de conferencias corriendo a reportarlo a sus jefes. Llamó inmediatamente a Roma, gritando “se cayó el muro”. Sus compañeros pensaron que se había vuelto loco. El periodista que acompañaba a Ehrman trabajaba para la embajada de la Alemania Federal, así que llamó al canciller alemán, Helmut Kohl, quien se encontraba en una visita oficial en Varsovia. Al escuchar la noticia, Kohl automáticamente regresó a Bonn, la otrora capital provisional de Alemania Federal.

Fue el director de la agencia quién le creyó a Ehrman y decidió publicar la noticia, ya que sus compañeros aún dudaban de los hechos. Ansa, la agencia italiana, tuvo la primicia mundial. (Especial)